
Pensándolo bien , basta sentarse en algún sitio en silencio. En un prado a la sombra de un gran árbol o en la valla de un aparcamiento bajo el sol. Basta tener nueve años o menos , y aburrirse un poco. Cerrar los ojos y esperar. Cuando se vuelven a abrir es imposible no ver un conejo blanco que pasa corriendo , muy agitado y con la mirada fija en su reloj de bolsillo , que luego desaparece en una madriguera. Entonces hay poco que hacer . Es necesario seguirlo
Fragmento de la versión de Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas
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