El primero seguramente cuando nos vimos la primera vez, el segundo cuando me acarició y el tercero cuando nos besamos aquí. Estaba muriendo, lo sabes...pero...si alguien me hiciera la fatídica pregunta ¿Ernesto ha valido la pena?, yo respondería ¡¡HA VALIDO LA PENA, HA VALIDO VERDADERAMENTE LA PENA!!.
Yo que sé, no sé...yo no había engañado nunca a mi mujer y desde ese día no lo he vuelto a hacer. Pero... de vez en cuando, cuando discutimos y tengo ganas de sentirme un poco infiel, subo aquí a esta terraza cojo una sábana y me la pongo encima, entonces recito la poesía
"Hay nieve en mis recuerdos,
hay siempre nieve.
Y se me vuelve blanco el cerebro
si no lo dejo de recordar.
Total, aquí debajo, nada es pecado."
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