Sé que un accidente con múltiples fallecimientos es doloroso, en cualquier lado del mundo. Son personas que se marchan, eso duele siempre. Pero hoy es diferente.
Sé que si eso hubiese ocurrido en otra parte de España, al verlo en la televisión hubiese pensado " que mal, que puta es la vida", y hubiese sentido pena por toda esa gente. Pero hoy, sabiendo que ha ocurrido en mi tierra, sabiendo que ha estado tan cerca de mi he llorado, he llorado cual niña pequeña, he sentido una pena tan grande como cuando ves a tu madre llorar, he sentido la ansiedad de llorar y no poder repirar...
No tenía a familia ni amigos en ese tren, pero amigos míos si. Y duele, duele demasiado.
Algunos pensarán que me gusta alardear, pero me siento jodidamente orgullosa de ser gallega y de verdad sé que los gallegos somos de otra forma, que somos especiales. Nos desvivimos por ayudar de todas las formas posibles. En otro tiempo la vida nos trató lo suficientemente mal como para convertirnos en personas que te dan la vida con tal de hacerte feliz. Y mucha gente no se da cuenta, pero en tristes momentos como estos queda claro. Eres capaz de ver como hasta el más cabrón se humaniza.
No cambiaría el lugar del que vengo ni por todo el oro del mundo. Ser gallego es nacer con suerte.
Y si Galicia llora, todos lloramos con ella, porque es nuestra madre, lo es todo.
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