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Había olvidado pequeños detalles de su forma de ser que siempre me han encantado. Ir con él en su coche por ejemplo... su sonrisa cuando me ve salir del portal, cuando me ayuda con el cinturón si no consigo engancharlo, la forma suave de agarrar el volante, la media sonrisa cuando suena una canción que le gusta, la manera de mirarme cuando cree que no estoy atenta, o cuando no se va hasta que me ve entrar en el portal de casa...
Adoraba verlo llevar su coche, con delicadeza, tal y como me trataba a mí. Me encantaba que me llevara a sitios a los que nunca iría con otra persona, para pasarnos horas y horas hablando, arreglando el mundo o echándolo aun más a perder, no importaba nada mientras siguiésemos ahí...

Recordar esto me ha valido para darme cuenta que sí, conoceré a un montón de personas a lo largo de mi vida, pero hay experiencias, hay momentos, hay sentimientos lo suficientemente especiales como para sentirlos una sola vez, con una sola persona y que jamás se repetirán de la misma manera.